Era todo perfectamente normal.
Me levanté, tarde, para no perder la costumbre, salí corriendo de casa, el colectivo llega al instante, viajo sentada, y me compro dos medialunas para desayunar en el trabajo, hasta ese momento era el comienzo de un día genial, prometedor, lleno de eventos afortunados. Lo que yo humildemente llamaría un "día de suerte" (con que poco me conformo).
Incluso me llegó un e-mail de la universidad en el que ofrecían un seminario con motivo de las actividades programadas por el bicentenario, EN EL CUAL ME INTERESÉ, (primer indicio de que algo no era del todo normal)incluso llamé para consultar y era gratuito, todo me estaba saliendo de maravillas.
El trabajo era liviano, así que me tomé mi debido tiempo para leer el diario, revisar
e-mails y leer algunas revistas on-line, cuando me encontré de un humor que no comprendía. Todo me molestaba.
El día prometedor, ya en horas del mediodía se veía tapado por una gran nube negra de insatisfacción, molestia y se había convertido en una carga.
Todas las actividades que tenía programadas de repente se habían vuelto tediosas y aburridas, no quería hacer mas nada.
Para colmo no faltaba el típico compañero de trabajo que se para atrás de tu computadora para ver que estás mirando y comentar a los gritos qué bueno que actualices tu CV en Zona Jobs! O si estás comiendo, se acerque demasiado a tu tupper para ver qué es lo que trajiste...
Para ir redondeando el concepto, para que finalmente pueda darme cuenta que el día que me había imaginado ya no era lo que creía, como banda de sonido, de ésta típica escena de una comedia al estilo Bridget Jones, en la puerta del edificio donde trabajo se encontraba una agrupación gremial, muy campante con sus bombos, trompetas y trombones, petardos y humo de colores como para completar la escenografía.
Ahora me cierra todo. Estoy indispuesta.
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