viernes, 30 de septiembre de 2011

Hay días en que me replanteo mi vida.
Es un día normal, empieza como cualquier otro. Despertar rápido, casi accidental, apurado, claramente era tarde.
Mientras me paro medio zombi medio dormida analizo la situación;
- le digo que me enfermé?
- le digo que me cambie la clase?...
- mejor falto...
Después el cargo de conciencia me hace arrancar casi por inercia, y asi sucesivamente todos los días.

Empezó así; normal. Ahora, Corridita, me visto ráido, salgo corriendo para la clase de gimnasia a la que llego 40 minutos tarde, si cuarenta! Gracias a Dios me dan la clase igual continúa la rutina con la idea de que cuando la profesora me mande la nota de mi parcial será una nota buenísima, y mi máxima preocupación del fin de semana será la de elejir entre hawaiian tropic y protector solar de que factor.
HASTA QUE llega ese lindo mail, la nota claramente no era la esperada y todos esos planes, ese día maravillosamente arrancado con todas las pilas se esfuma mas rapido que una docena de medialunas a la hora del té un sábado en mi casa.
Automáticamente un humor irritable, como es de esperarse no me doy cuenta por qué, qué fue lo que cambio tanto mi humor, empiezan cuestionamientos filosóficos respecto de quién soy yo y a donde voy, que todo es un caos, negro drepesión crisis social capitalismo globalización, BOOOOOOOOM, mi cabeza exploto.
Bajo a la tierra y analizo que es lo que no me gusta de mi vida, que es lo que me molesta TANTOO para que sea insoportable vivir. NADA. Disfruto de todo lo que hago, agradezco todo lo que tengo y todo lo bueno que me pasó este año... entonces..... por qué me quejo??
Llego al trabajo, me pido un desayuno, (cosa de que en caso de estar de mal humor siempre todo puede mejorar con algo rico) jaja y por mas que hoy no salga y me pase otra semana mas encerrada por mis obligaciones, ya soy feliz con el hecho de imaginarme mañana a la mañana, temprano, al sol, con el desayuno continental mas grande del mundo.
Oportuncrisis.
Ya habrá tiempo para las otras cosas.