
Fin de año.
Momento de balances, pros y contras de todo lo que pasó y nos llevó hacia donde llegamos hoy.
Sinceramente es la parte que mas me gusta del año, ya que el nivel de estrés y cansancio extremo te llevan de golpe a la misma nada. A no hacer literalmente nada, por... no sé, 15 días? Una semana? No importa, eso es suficiente para desconectarte absolutamente de tu vida y prepararte para el año que te espera.
Espera. Qué palabra! No puedo evitar en pensar en justamente, "lo que me espera".
Esta es la parte cuando empiezan los proyectos, las nuevas metas y propuestas, pero de repente, esta vez me toca el plan de "no plan".
Estoy decidida a ir con la corriente y organizar mis pasos sobre la marcha, dejando de lado claro está mis vacaciones que fueron minuciosamente organizadas hasta el último minuto antes de subir al avión.
Si Sres. este año que empieza va a tener uno de los viajes mas importantes de mi vida, no solo hasta ahora, si no de mi vida entera, así que ese será el único plan y lo voy a disfrutar como si fuera el último. Creo que de eso se trata, de disfrutarlo.
Ésta vez no serán 7 días, ni 15. Van a ser 30. 30 días corridos de vacaciones por primera vez desde que tengo 17 años. Qué lejano que quedó atrás eso!
Así que particularmente hoy, y por lo que queda del año, me voy a enfocar en disfrutar todo lo recorrido y esperar con ganas lo que me falta recorrer.